Una guía cultura de Menorca

Las Islas Baleares están normalmente asociadas con británicos en el extranjero, quemándose al sol. Pero mira más allá del estereotipo: Menorca es también un caldo de cultivo cultural.

La isla es famosa por su vasta colección de monumentos megalíticos de piedra que transmiten historia prehistórica muy temprana. Hay navetas –cámaras megalíticas con tumbas con forma de barca volcada al revés-, misteriosas taulas –nadie sabe exactamente cuál fue su propósito, pero el hecho de que todas están orientadas al sur insinúa un enlace astronómico-, y también los talaiots –otro misterio sin resolver. Hay 274 repartidos por Menorca y Mallorca. Harías bien en alquilar un coche en Menorca para ver todo lo que puedas. Prueba con easyCar para tarifas competitivas.

A través de la historia, el territorio de Menorca ha estado muy demandado por fuerzas invasoras. Después de las Guerras Púnicas –una serie de guerras entre Roma y Cartago (en el norte de África)-, Menorca se llenó de piratas. Estos usaron las Islas Baleares como su base para asaltar al comercio romano. Como represalia, Roma invadió y para el año 121 a.C. Menorca estaba bajo control romano.

En la Edad Media, Menorca estaba poseída por los Vándalos; entonces el Imperio Bizantino tomó el control, y lo siguiente fue que se convirtió en parte del Califato de Córdoba, con muchos moriscos musulmanes emigrando aquí y trayendo con ellos su grandiosa y ornada arquitectura morisca.

Más tarde, la isla se encontró en el centro de una lucha europea de poder. Los británicos invadieron. Desesperados por retener el poder sobre la isla, que habían usado como base naval, lucharon para recuperarla de los invasores franceses, y luego de los españoles. Únicamente tras el Tratado de Amiens en 1802 a la isla se le permitió estar permanentemente bajo la jurisdicción española.

El Imperio Británico dejó tras de sí una serie de monumentos cuyos nombres parecen muy fuera de lugar en el paisaje español. Tenemos Saint Philip’s Castle y Fort Marlborough –una espectacular fortaleza del siglo XVIII tallada en la roca. Desde su nivel superior, los visitantes pueden disfrutar de asombrosas vistas del puerto Mao.

Visita la Ciudadela de Menorca, la villa en la parte oeste de la isla, que estuvo bajo mandato morisco durante varios siglos. Aunque ya no es más la capital, Ciutadella de Menorca sigue siendo el centro religioso de la isla desde que el Obispo rechazó irse de allí. Aquí puedes encontrar la catedral, construida sobre una antigua mezquita después de que el rey Alfonso III de Aragón invadiera. Su fastuoso interior está cubierto de mármol.

A diferencia del resto de las Islas Baleares, Menorca permaneció leal al gobierno republicano español durante la Guerra Civil española. Una vez en el poder, el dictador conservador Franco castigó a la isla por su lealtad. Permitió que el turismo masivo se desarrollase cerca, en Mallorca, pero no en Menorca. A día de hoy esa decisión es aún evidente, Menorca continúa tranquila con su creciente sector turístico.

Esto significa que los turistas pueden sencillamente acceder a la cultura local sin caer en una burbuja turística –algo que sucede fácilmente en otras islas españolas. A lo largo del verano, la isla está animada con fiestas. Todos los años, cada pueblo alberga su propia celebración mientras corceles negros desfilan por las calles y la música suena para el gentío. Los caballos tienen siempre un rol central en las fiestas de la isla –ya sea en justas o carreras.

La fiesta más famosa de Menorca es la celebración de tres días en Ciutadella en honor a San Juan, los días 23 y 24 de junio. Asimismo otras celebraciones van sucediéndose a lo largo del verano, acabando el 8 de septiembre.

La música juega un papel importante en la vida de la isla. El internacionalmente conocido Menorca International Jazz Festival se celebra durante los meses de primavera con música tanto en recintos cerrados como en las calles. La Semana de la Ópera de la isla se celebra dos veces al año, en el Teatro Principal de Mahón.

Los populares museos de la isla incluyen el Museo Militar y el Museo Municipal de Ciutadella des Bastió de Sa Font, lleno de materiales arqueológicos. Mientras paseas alrededor, lee la historia de Ciutadella en su arquitectura: desde influencias modernas al periodo islámico y más atrás hasta tiempos prehistóricos.

El Museo de Menorca es un antiguo monasterio franciscano del siglo XV y contiene la historia más antigua de la isla. Conoce más sobre las eras romana y bizantina, así como sobre la Menorca musulmana. También se exponen pinturas más contemporáneas.

Si esto no es suficiente para satisfacer tu gusto por el arte, hay muchas otras galerías diseminadas por la isla. En Mahón se pueden ver mayoritariamente artistas locales en el Ateneo Científico, Literario y Artístico, abierto desde 1905. En Ciutadella, la galería Art i Joca muestra más artistas menorquines y españoles, o para ver arte contemporáneo dirígete a la galería de arte Arantza y Cía en Alaior.

 



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