Guía cultural de Belfast

En una ocasión, el atractivo de Belfast para los turistas fue comparado con el de Bagdad; hace menos de 20 años era zona de guerra, una ciudad con mucha tensión. Pero la capital de Irlanda del Norte se ha sacudido su reputación de insegura sorprendentemente rápido –un símbolo de la fuerza y la ingenuidad de la ciudad.

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El conflicto tiene sus raíces en divisiones religiosas que evolucionaron en una guerra política. Los protestantes eran mayormente unionistas, es decir, conservadores que querían que la unión entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña continuase. Pero los católicos era más probable que fueran nacionalistas o que llegaran a ser militantes republicanos que querían que Irlanda del Norte se reuniera con su vecino del Sur.

En 1969 estas divisiones se volvieron violentas y ‘The Troubles’ (Los Problemas) nacieron. El ejército británico fue desplegado, supuestamente para calmar la situación, aunque otros tildaron su presencia como “una ocupación”.

Belfast sufrió la peor parte de la violencia del país. Hubo bombardeos, asesinatos y lucha constante entre grupos paramilitares rivales. El Viernes Sangriento fueron detonadas 22 bombas en el centro de la ciudad, matando a 11 personas. Entre 1969 y 2001, 1.600 personas perdieron la vida en Belfast.

Aunque Irlanda del Norte está dándole la vuelta a su espantosa historia transformándose en una atracción para turistas, ningún turista puede evitar sentir fascinación por tan reciente turbulencia.

‘Los Problemas’ tuvieron un enorme impacto en la escena artística de Belfast con la violencia y la pérdida como temas centrales en gran parte del arte y la fotografía producidos en el país, incluso a día de hoy. Mientras el país y sus artistas continúan intentando reconciliarse con su historia reciente, una exhibición tras otra se centran en las heridas emocionales que el conflicto dejó atrás.

Se puede ver arte relacionado a ‘Los Problemas’ en el Ulster Museum, que tiene su propio departamento de historia dedicado al pasado social y político de Irlanda del Norte. Hasta abril, el museo estará exhibiendo ‘Silent Testimony’ (Testimonio silencioso) de Colin Davidson –retratos de víctimas de los problemas.

Belfast Exposed es la galería más conocida de la ciudad, con fotografía contemporánea con tono político, y Golden Thread Gallery es otra organización de artes visuales que presenta exhibiciones y charlas enfocadas en la historia reciente.

El arte callejero de la ciudad es igualmente político. Las paredes de Belfast están pintadas con algunos de los murales políticos más famosos de Europa. Generalmente reflejan las comunidades en los que están basados. En comunidades republicanas se encuentran lúgubres representaciones de la guerra de hambre o de la censura británica. Uno de los murales republicanos más memorable representa a un hombre, pintado con los colores de la bandera irlandesa y amordazado con una Union Jack, la bandera británica. Por otro lado, en las comunidades unionistas los murales son usados para promover grupos paramilitares loyalistas Ulster y conmemorar a sus mártires.

Una vez hayas digerido toda la información que puedas sobre la historia política de la ciudad, explora los otros reclamos culturales de Belfast. Oh Yeah, centro musical de Belfast, organiza tours musicales en autobús. Retrocede en el tiempo a los comienzos de la carrera de Van Morrison y su debut en el hotel Maritime en 1964. El hombre que escribió la banda sonora de Ocean’s Eleven, David Holmes, también solía vivir aquí; y la parte oeste de Belfast ofrece historias de una dinastía folk, la familia McPeake y el flautista James Galway.

Después del tour, puedes explorar el edificio de tres plantas de Oh Yeah –su espacio para actuaciones, una habitación para escribir canciones, una exhibición y la cafetería.

Puedes escuchar música tradicional irlandesa por toda la ciudad. La lista de locales es inacabable. Madden’s Bar en la calle Berry es el más popular, para músicos y público tradicionales. Sunflower Public House es otro animado local, conocido por el Gypsy Jazz.

Más recientemente, la música tradicional se ha ido filtrando en Cathedral Quarter, el barrio de la catedral, que ahora es ampliamente considerado el centro creativo de la ciudad. En John Hewitt de Donegall Street, jóvenes artistas de moda se sientan junto a sindicalistas y no tan joven gente de izquierdas. El bar cercano Duke of York en Commercial Court es famoso por sus sesiones de los jueves por la tarde. Organizadas por el violinista Donal O’Conor, estas sesiones atraen músicos de todos los rincones de Irlanda.

Los irlandeses están tan orgullosos de sus escritores como lo están de sus músicos. Belfast es la ciudad natal de C. S. Lewis, famoso por su serie de novelas para niños “Las crónicas de Narnia”; el poeta Seamus Heaney fue miembro una vez del “Belfast Group”, un colectivo activo en la ciudad en los años 60. Debido a la rica herencia literaria de la ciudad, siempre hay ponencias, lecturas o festivales literarios. Los visitantes también pueden hacer una reserva en el tour literario a pie, ofrecido por Visit Belfast.

También hay abundancia de teatros en Belfast: desde The Grand Opera House, un imán tanto para productores locales como para compañías internaciones, hasta The Mac que presenta espectáculos tradicionales junto con trabajos más experimentales. Para algo un poco diferente, descubre la Aisling Ghear Theatre company – la única compañía de teatro totalmente en idioma irlandés en Irlanda del Norte.



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